De la cuna al conteo

Aprender los números es como aprender las letras, como padres nos llena de orgullo ver a nuestros pequeñuelos adquirir estos conocimientos, tan importantes para el día a día y básicos para su paso exitoso por primaria y secundaria. Así, cuando recitan del 1 al 10 por primera vez, nos parece la niña más lista y más bonita del mundo (y somos objetivos, somos sus padres…) ¿Con qué edad empezó a contar el tuyo? ¿Y a reconocer números? ¿18 meses? ¿2 años? ¿O más adelante?

Muchos peques reconocen algunos números escritos antes de empezar a hablar, puedes preguntarles “¿Dónde está el 1?” y te lo señalan, aunque también puede que te señalen un palo en lugar del 1. También los hay que con 18-24 meses “cuentan” hasta 10. Eso sí, no les digas dame 8 mandarinas, porque no saben, pero de 1 a 10, de carrerilla… ¿Por qué pasa esto? No es que se confunda, somos nosotros que confundimos su momento evolutivo con otro que todavía no ha llegado, así que vamos por partes. Continuar leyendo “De la cuna al conteo”

Montessori sí es…

Ambiente preparado, herramientas adaptadas y actividades
forman parte de la filosofía Montessori

La semana pasada publiqué un texto que gustó bastante sobre algunas cosas que se leen sobre el método Montessori y que no son ciertas. A petición de algunas de las personas que os gustó el post, y tras haber hecho encuesta en Twitter e Instagram sobre si publicaba algunos puntos que sí forman parte de Montessori, escribo este post.

Antes de que empieces a leer, ten en cuenta que no soy Guía Montessori, en este aspecto “solo” soy mamá que cría y enseña en casa, y lee mucho, muchísimo. Lo que expongo aquí son mis conclusiones y agradezco cualquier puntualización y comentario sobre ellas. Dicho esto, allá voy…

Un método basado en la ciencia

Maria Montessori estudió medicina, aunque por su condición de mujer sólo pudo acceder a la asistencia de pequeños con algún tipo de patología que eran considerados “no aptos” para vivir y aprender como los niños normotípicos y, a partir de la observación del comportamiento de estos niños y de sus intereses, fue modificando el ambiente y observando su respuesta. Así, descubrió que eran capaces de aprender, que eran capaces de ser más autónomos de lo que les dejaban, y, al aplicarlo a niños considerados “normales”, se vio la misma respuesta. Esto es un estudio científico observacional: se observa y se describe, y además se incluye una modificación en el ambiente y se repite el proceso.
Los estudios observacionales son la base de la evidencia científica, es cierto que son los menos fiables, pero son los primeros en aparecer al querer estudiar algo, pues describen cómo está funcionando algo y, si se introducen cambios, las reacciones a los mismos.
Con el paso de los años, gran parte de las observaciones de Maria Montessori se han visto confirmadas por estudios con mayor nivel de evidencia. Algunos ejemplos son: la importancia de la exploración táctil, el periodo en el que se aprende el lenguaje, el deseo innato de aprender, la capacidad de aprendizaje mediante la observación, la mejor adquisición de conocimientos mediante la manipulación…

Un método para todos

Como he comentado en el apartado anterior, y también lo hice en el post de la semana pasada, Montessori no es…,   esta pedagogía surgió en la Italia de la primera mitad del siglo XX, inmersa en una crisis económica, en un centro para niños con discapacidad, y fue creado por una mujer que, además, no había querido estudiar para maestra, sino que se empecinó en ser médico. Y, como último punto que respalda que es un método para todos, Maria Montessori no quiso registrarlo o patentarlo porque quería que fuese un método para todo el mundo, para mejorar la humanidad a partir de un cambio en la educación, criando niños en base al respeto para conseguir adultos felices que trabajasen por la paz.

Respetuoso con los niños

En todas sus facetas, se les respeta:

  • Como personas completas: no son futuros adultos, son lo que son hoy.
  • Como exploradores y aprendices: facilitándoles un entorno en el que cubrir esas necesidades.
  • Como deseosos de autonomía: permitiéndolos todos los “yo solito” que piden, aunque suponga poner medidas de seguridad o trabajo extra para el adulto.
  • Como imitadores: se les enseña con el ejemplo, lo que yo hago es lo que espero que hagas tú, el adulto modela el comportamiento (modela = es modelo).
  • Sus tiempos: se respeta el tiempo interno de los pequeños. Todos aprendemos a andar, pero cada uno en nuestro momento, y en el resto de aprendizajes, igual, se sigue al niño.
  • Su trabajo: se pone en valor el esfuerzo y el trabajo realizado, poniendo el foco en la tarea, no en el resultado final.

Aplicable por todos

No menosprecio el trabajo de las guías ni de sus ayudantes, ni la formación que reciben. En este apartado me refiero a que la filosofía Montessori podría considerarse casi una filosofía de vida, aunque me suene un poco pedante la expresión, porque es aplicable en todas las actividades del niño: en el dormir, el comer, el lavarse la cara (aquí un post de Papá Montessori sobre ello), la educación emocional, el aprendizaje de normas de convivencia (enlaza muy bien con la disciplina positiva)…
Para llevarlo a la práctica en un aula es necesaria formación específica, por supuestísimo, pero para hacerlo en casa, lo que necesitamos es convertirnos en adultos preparados y esto puede ser, simplemente, mediante ensayo-error y leyendo mucho, sobretodo al principio, y siendo crítico, porque si leemos la fuente original, es decir, a Maria Montessori, hay aspectos que se han actualizado con el avance del conocimiento científico. Un ejemplo de esto último es el control de esfínteres: Montessori consideraba clave los 18 meses, y hoy sabemos que un peque con 3-4 años puede no controlar y entra en la normalidad.

Útil con cualquier niño

Es más sencillo cuando empiezan desde pequeños, porque la norma para ellos es la autoresponsabilidad, pero si lo has conocido con los peques más mayores y quieres ponerlo en práctica, a por ello, se adaptarán porque en todos está el deseo de mejorar.
Y en cuanto a niños con necesidades educativas especiales, además de que nació con ellos, al ser un método que se adapta al peque, también es perfectamente aplicable.

Aprender mejor

Nunca aprenderán más de lo que pueden, ni con ésta, ni con ninguna otra metodología, pero tú, como todos, cuando trabajas en lo que te gusta, trabajas mejor, porque vas a trabajar feliz, porque disfrutas con lo que haces, es probable que al llegar a casa le expliques anécdotas a tu familia sobre el trabajo… Los niños igual, si aprenden aquello para lo que están preparados, que les gusta y, además, de una manera que entienden mejor, dedicándole el tiempo que necesitan a cada actividad, ¿cómo no van a ser más felices y a aprender mejor?.

Un método con normas

Tanto para los adultos, como para los niños, o para considerar una actividad o un material de inspiración Montessori.Todos deben respetar material, instalaciones y compañeros.Los adultos deben respetar el ritmo de cada niño (sigue al niño), observarles, permitir que se equivoquen, intervenir lo mínimo (cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo al desarrollo), y ayudarles a pensar sin culpar (aquí enlaza otra vez con la disciplina positiva, “¿Qué hacemos al terminar una actividad?”, “¿Ese material estaba así cuando lo cogiste?”, “Veo que se ha quedado encendida la luz del baño”, etc)Los pequeños deben respetar el material (una vez terminada la actividad se recoge, se usa para aprender), a ellos mismos (han de decidir qué hacer y responsabilizarse de sus actos), y a los compañeros (si alguien trabaja no se le interrumpe, se ayuda, se colabora).Y por último, para que un material o una actividad sea considerada de inspiración Montessori, debe cumplir lo siguiente:
  • Ser dirigida por el niño. El adulto presenta la actividad y luego el niño ha de ser capaz de reproducirla sin ayuda. Hay que tener en cuenta que las actividades empiezan al coger el material y terminan al recogerlo, así que lo ideal es que el niño sea capaz de hacer todos estos pasos sin ayuda.
  • Aislar la dificultad. Los conceptos se trabajan de uno en uno para que quede fijado el aprendizaje y para evitar confusiones. Por ejemplo, si es una actividad sobre clasificación por tamaño, lo ideal es que todos los elementos tengan la misma forma, porque si no se confunden los conceptos forma y tamaño.
  • Con control de error. Puesto que el niño debe ser capaz de hacerlo solo, también ha de ser capaz de ver si se ha equivocado, así que para el ejemplo anterior, sobre la clasificación por tamaños, va bien que sea un encajable, o que estén las piezas dibujadas y así las siluetas indicarían si se ha equivocado en alguno.
Y hasta aquí mi aportación a lo que sí es Montessori. Si lees los dos post (lo que no es y lo que sí es) creo que puedes hacerte una idea general que te ayude a decidir si quieres profundizar más en esta manera de enseñar y criar. Y, como he dicho al principio, agradezco todas las aportaciones que queráis hacer en comentarios.
Un abrazo y hasta el próximo post.

Por qué no me gusta el Día Escolar de la No Violencia y la Paz

Hoy, 30 de enero, se celebra en muchos centros escolares el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, una jornada creada por Llorenç Vidal, poeta mallorquín, en 1964, para dar apoyo a una educación no violenta. Se celebra este día en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi.
Han pasado 54 años desde que empezó a celebrarse y creo que poco se ha avanzado. Igual ahora no se lanzan tizas a las cabezas de los alumnos, no se les pega con una regla, o no se les castiga arrodillados con los brazos en cruz y libros en cada mano. Digo ahora, porque porque tengo 33 años y cuando iba al colegio vi todas estas situaciones.

Maria Montessori conoció a Gandhi en persona y ambos se profesaban admiración mutua. Ella consideraba que si el niño recibía la atención y el trato adecuados, no tomaría un mal camino al llegar a adulto y, por eso y porque vio que funcionaba a nivel de aprendizaje, creó una manera de enseñar a los pequeños y una serie de materiales que respetan en todo momento al niño, protagonista de su propio aprendizaje y orgulloso de sus logros.
Actualmente en los colegios se sigue oyendo a maestros gritar, siguen poniendo caritas tristes o sonrientes, borrando fichas que a un pequeño de 5 años se le antojan interminables mientras a otro le saben a poco. Esto no educa para la paz.
Padres y madres que defienden el “bofetón a tiempo” o que una colleja de vez en cuando no es dar un mal trato; personas a las que se les revuelve el alma viendo que hay niños muriendo de hambre y a sus hijos o niños a su cargo les dicen “Cómetelo todo, que mira que mal están estos niños”. Esto tampoco educa para la paz.
Nunca, jamás, hacer sentir mal a otro sirve para que esa persona sea mejor. ¿Alguien tiene una jefa que le grite? ¿Te sientes más motivada para hacer tu trabajo después de esos gritos? Yo no, yo me siento motivada a alejarme de esa persona que me hace sentir mal. ¿Crees que tu hijo se siente mejor cuando le gritas? ¿Que tu hija irá mañana motivadísima para tratar bien a sus compañeras porque hoy la han castigado? ¿O estará resentida con ese maestro, además de con sus compañeras?
Creo que la celebración de este día es, en muchas escuelas, como cuando grandes empresas con empleados en condiciones de esclavitud llevan a cabo sus Obras Sociales, no es congruente una cosa con la otra, es una especie de doble moral o un lavado de imagen.
No me gusta que se celebre este día de esta manera. Tendría que celebrarse todos los días, en casa y en el colegio y, al margen de nombres como Waldorf, Montessori, Reggio Emilia, Disciplina Positiva… todos deberíamos intentar:
  • Respetar más a todos los que nos rodean.
  • Respetarnos más a nosotros mismos y dejar de amonestarnos mentalmente cuando nos equivocamos. Es el primer paso para dejar de hacérselo a otras personas. Esa voz que oímos no es nuestra, es de todos los adultos que nos gritaron “Lo haces mal, eres malo, no sabes” cuando éramos pequeños. Y no lo hacíamos “mal”, eran errores, pruebas, intentos.
  • Respetarnos a nosotros mismos y enseñar a los pequeños a respetarse poniendo distancia física y sentimental con toda persona que nos haga daño. No es un castigo hacia esa persona, es una consecuencia de sus acciones.
  • Seguir recordando y dar valor a todo lo bueno de tantas personas que trabajaron (y trabajan) por mejorar el mundo, por la paz.
PD: sé que no todos los maestros y profesores actúan mal, sé que hay muchísimos intentando cambiar el sistema y otros tantos que sin querer cambiarlo son un amor con los pequeños; igual que sé que la gran mayoría de personas le hemos gritado o dado un cachete a un niño o a otro adulto. Esto no es un juicio a nadie, solo un deseo permanente de mejorar como personas.

 

Nuestra Navidad con niños y sin mentiras

Niña de 3 años sobre los hombros de su padre colocando la estrella en lo alto del árbol del Navidad

Este es un post que puede herir sensibilidades y, aunque esa no es mi intención, lo publico para compartir cómo vivimos nuestra Navidad con niños y sin mentiras.

Sé que otras blogueras piensan parecido y han publicado sobre ello, recibiendo, en algunos casos, ataques personales por un tema que no hace daño a nadie.

Decir algo distinto a la verdad es mentir

Continuar leyendo “Nuestra Navidad con niños y sin mentiras”

Reseña – Cómo educar con firmeza y cariño

Nueva publicación 🙌🙌🙌 En este caso te traigo una reseña del libro de Jane Nelsen, Cómo educar con firmeza y cariño.

Su autora es psicóloga, educadora, madre de 7 y autora o coautora de 18 libros enmarcados en la misma temática.

El libro del que te hablo hoy trata sobre la disciplina positiva y su aplicación en niños desde unos 3 años hasta adolescentes.
Puede parecer un rango de edad muy amplio, pero los conceptos de disciplina positiva son aplicables a todas las edades y, aunque las herramientas difieran ligeramente según las capacidades que van desarrollando, todos quieren sentir que se les tiene en cuenta y que son importantes.

A lo largo del texto repite varias veces que un niño que se porta mal es un niño desanimado, y que nosotros, como adultos, debemos ser capaces de leer entre líneas y ayudarlos a que recuperen ese ánimo perdido, siempre desde el respeto mutuo, lo que excluye cualquier tipo de castigo.

En cuanto a los castigos, es importante mencionar las consecuencias lógicas, que difieren de las naturales porque estas segundas ocurren sin intervención, mientras las lógicas requieren de un acuerdo previo. Por ejemplo, la consecuencia natural de no recoger los juguetes es que están desordenados, o que alguien tenga un accidente si tropieza con ellos; la consecuencia lógica sería meter los juguetes que queden sin recoger en una caja y recuperarlos pasada una semana. Para que la consecuencia lógica no sea un castigo, tiene que ser respetuosa, razonable, relacionada con el hecho que la provoca y revelada con antelación; si no cumple uno de estos puntos, se convierte en castigo, por lo que lo ideal es reducir su uso al mínimo, priorizar las consecuencias naturales y centrarse en la resolución de conflictos.

Explica la autora que el comportamiento de los niños suele deberse a uno de los cuatro objetivos erróneos (llamar la atención, lucha de poder, venganza o incapacidad) pero que el objetivo real detrás de estos es el de sentirse valorados.

Hacia el final del libro habla también de los objetivos erróneos de los adultos, que tampoco somos perfectos, y si trabajamos sobre nosotros mismos, sobre nuestras creencias y actitudes, es muy probable que mejore la relación que tenemos con los pequeños.

Para conseguir colaboración por parte del niño y mejorar así la convivencia, propone:

  • Tratar los temas importantes en reuniones familiares o reuniones de clase.
  • Dedicar tiempo especial a cada niño y a la familia en conjunto, planeando actividades que nos gusten.
  • Proponer y pactar las soluciones entre todos, no hacerlo por votación porque da la sensación de vencedores y vencidos.
  • Ganarse al niño, no ganar al niño. No debe quedarle sensación de perdedor, sino actuar por decisión propia.
  • Centrarse en los aspectos positivos de la conducta y en los resultados a largo plazo.
  • Buscar soluciones, no culpables ni consecuencias que pueden convertirse en castigos.
  • Implicar a los pequeños en la búsqueda de soluciones.
  • Escucharlos para que te escuchen, pero como en todo, primero hay que dar ejemplo. Igual pasa con el respetarles para que te respeten.
  • Usar preguntas de curiosidad (sinceras, no buscando respuestas cual poli malo). Son preguntas del tipo: ¿Qué crees que podemos hacer para…? ¿Cómo crees que se ha sentido cuando…?¿Te sentirías mejor si…?
  • Hablar desde el yo, no desde el tú. Es mejor decir “Me disgusta tropezarme con los juguetes al entrar en el salón, ¿qué crees que podemos hacer para que yo me sienta mejor?” en lugar de “Eres una desordenada, mira todos esos juguetes por el suelo”
  • La pausa positiva: desde mi punto de vista es arriesgado confundirla con el rincón de pensar. El objetivo es que todos los implicados en un conflicto estén calmados antes de buscar soluciones, aunque en el libro propone que haya un lugar al que se pueda invitar al niño a retirarse, o al que se puede retirar el adulto, es un tipo de mesa de la paz Montessori. A mí, personalmente, me parece bien que exista ese rincón o mesa de la paz, pero el hecho de invitarlos a acudir cuando estamos inmersos en un conflicto creo que puede hacerlo parecer un castigo y prefiero decirle a la niña “Cuando las dos estemos calmadas, lo hablamos, ahora no estoy en condiciones de hacerlo”.

Creo que uno de los puntos a destacar de todo el texto es la siguiente frase: Los niños se portan mejor cuando se sienten mejor. Es un buen resumen a recordar cuando estamos saliendo de nuestras casillas, porque salimos, no nos sacan ellos, por mucho que duela y por muchas cosas que se nos remuevan, cuando no controlamos la situación nos aferramos a lo que aprendimos en nuestros primeros años de vida, y a la gran mayoría de nosotros nos educaron pensando que para que lo hiciéramos bien, teníamos que sentirnos mal. No carguemos a la siguiente generación con esta losa.

¿Habéis leído el libro? ¿Y algún otro sobre disciplina positiva? Os espero en comentarios y en redes sociales 😉

Un abrazo y hasta el próximo post.

Reseña: Una passejada pel parc (Un paseo por el parque)

¡Hola lectora!
Hoy traigo una reseña de un libro que leímos en la biblioteca hace unos días. No lo cogimos intencionadamente, pero me pareció precioso y da para mucho tanto con niños pequeños como mayores.

El título es “Una passejada pel parc”, de Kalandraka, que en castellano sería “Un paseo por el parque”, pero veo en la web de la editorial que los idiomas disponibles son gallego, catalán, euskera y portugués.
Es una historia de 1977 pero de rabiosa actualidad, ya que cuenta una mañana en el parque de dos niños con un progenitor y un perro cada uno. Los perros y los niños, de manera espontánea se acercan y comparten momentos de diversión, mientras los adultos permanecen alejados uno de otro, sin mirarse, cada uno en su mundo. Solo les falta un móvil en la mano para que sea una historia escrita o vivida hoy.
Además de la historia en sí misma, que es un buen punto de partida para hablar sobre el individualismo imperante con niños mayores, el poco texto y las ilustraciones lo hacen ideal para los más pequeños. A Laia le encantaron el Papá Noel jugando a fútbol y un señor paseando un tomate con su correa y todo. Dibujos rebonitos combinados con otros graciosos, de Anthony Browne.
Muy recomendable. Hoy hemos vuelto a la biblioteca y me lo ha pedido, así que pasa el control de calidad de la peque mayor 😀
Si no te quieres perder ningún post, suscríbete dejando tu email y te llegarán recién saliditos del horno, o síguenos en redes sociales, que también los voy compartiendo por ahí.
Un abrazo y hasta el próximo post 😘.

Mesa de estación de verano

Al fin traigo un nuevo post 💃💃
Os enseño nuestra mesa de estación del verano, que tenemos desde principios de agosto montada (más vale tarde que nunca 😀)

¿Qué es una mesa de estación?

Las mesas de estación son un recurso de la pedagogía Waldorf que consiste en una mesa, estantería o rincón decorado con elementos/colores que corresponden a la estación en la que te encuentras.

¿Qué incluye?

En las mesas de estación Waldorf se ponen telas con los colores que identifican la estación como fondo; elementos que podemos encontrar en la naturaleza en esa estación, idealmente que encontremos con el peque en nuestros paseos (frutos, arena, ramas, hojas, flores…); figuras que representan la época del año o festividades que en ella se producen (conejo de Pascua, hadas Waldorf de estación…)

¿Para qué?

Estas mesas de estación sirven para acercar al niño a los ritmos naturales del mundo, al paso del tiempo a lo largo del año y a los cambios que se van produciendo.

¿Qué hace una mesa de estación en un hogar más Montessori que Waldorf?

A pesar de las diferencias existentes entre ambas pedagogías, desde mi punto de vista la mesa de estación es un recurso muy interesante de la pedagogía Waldorf que se asemeja a Montessori porque acerca a los pequeños una realidad difícil de explicar con palabras haciéndola tangible y, por lo tanto, reconocible por los sentidos.
A continuación te cuento qué hemos incluido en nuestra mesa de estación, que no es puramente Waldorf, sino que se adapta más a lo que vivimos nosotros y a la pedagogía científica.

Nuestra mesa de estación

Esta es nuestra primera mesa de estación porque Laia ha empezado a interesarse por el paso del tiempo: se ha dado cuenta de que llueve poco, de que hace calor y le molesta la manga larga y los pies sudan en las botas de agua (las sigue llevando, antes muerta que sin botas)… Es el primer punto que nos distancia de la mesa Waldorf, que se pone por defecto, y en casa ha sido siguiendo los intereses de la niña.
  • En lugar de telas para el fondo, hemos puesto dos murales pintados con colores veraniegos (rojo, azul y amarillo) Para el de arriba le pedí que pintara el cielo y, para el de abajo, el mar. Sobre la mesa, un papel de regalo que envolvía un juguete que le regalaron a Laia a principios de verano. Como es azul y dorado, cuadra bien con el color de la playa.
  • También tenemos una playa hecha con arena decorativa y una bolsita de congelación con gomina, colorante, purpurina y peces y estrellas de papel celofán. En esta foto no se aprecian, pero están.

  •  Hay dos pececillos hechos con el tubo de dos rollos de papel y pintados con acuarela por Laia y un barquito de papel.

  •  Y aquí dos piedras de playa.

Como puedes ver todos los elementos de nuestra mesa de estación nos remiten al mar, y es que viviendo en una isla, nuestro verano incluye mucho mar.
No incluímos seres fantásticos tipo hadas porque no forman parte del mundo que observamos; no hay flores porque ahora mismo no tenemos en casa y hay muy pocas tipo silvestres cerca de casa; y la fruta nos la comemos, así que no es algo fijo ni frecuente en esta mesa 😂
Al ser una representación de la naturaleza, va cambiando, y hay días en que traemos alguna hoja o palito de la calle y se le añade y al cabo de unos días ella misma se aburre de él o lo incluye en algún juego y lo quita de la mesa. Por ejemplo, el domingo encontramos mientras paseábamos el fruto de un ciprés en el suelo y ahora está en la mesa.
Y tú, ¿tienes mesa de estación en casa? ¿Qué incluyes en ella? 
Un saludo y hasta el próximo post 😘

Toallitas y crema Calenduflor Baby

Esta última semana, gracias a Madresfera, hemos estado probando las toallitas y la crema Calenduflor Baby para aliviar las irritaciones producidas por el pañal.
A principios de junio vi la posibilidad de participar y, con dos peques de piel atópica empañalados, los picores y enrojecimientos siempre se acentúan al llegar el calor, aun combinando pañales de tela y desechables, como os contaba en el post sobre los pañales Dodot, con los primeros días de calor ya le salieron granitos a la mayor y rojeces al peque y llega un momento en que dejan de resultar efectivas las cremas que les funcionan, así que siempre buscamos alternativas para poder ir cambiando.

Nuestra valoración de estos productos es la siguiente:

  • Textura: 5 puntos sobre 5. La crema no es pringosa, ni les deja la piel blanca, es muy ligera y fácil de extender. Por su parte, las toallitas también son muy agradables al tacto, gruesas pero suaves y ni muy secas ni empapadas.
  • Olor: 4 sobre 5. Es algo personal, pero en el primer momento no me gustó el olor de la crema, aunque no es intenso, tiene un algo que no me acaba de convencer. El de las toallitas sí me parece muy agradable.
  • Calidad: 5 de 5. Nos ha ido muy bien con las irritaciones que les van saliendo ahora a los peques, aliviándoles desde el primer uso, y el cierre de las toallitas sigue pegando muy bien aun quedando menos de medio paquete.
  • Composición: 2 sobre 5. A pesar de funcionar muy bien, el hecho de que las toallitas incluyan en sus ingredientes phenoxyethanol, alcohol, perfume… hacen que baje su valoración, que aunque puede ser más una moda que otra cosa, si podemos evitar este tipo de químicos, ¿por qué usarlos?
En general la valoración es positiva y, con lo que nos cuesta encontrar productos que les vayan bien a los peques, los considero una buena opción. 
Y ya como despedida, espero que os sea útil esta valoración y a ver si consigo retomar las publicaciones, que creo que lo he escrito en los últimos 3 post, pero es cierto que es mi intención, aunque no la compartan los dos minions que tenemos en casa y circustancias varias de la vida 😅
Un abrazo y nos vemos en RRSS o en el próximo post.