Por qué Waldorf no va con nosotros (Primera parte)

Cada vez es más frecuente oír hablar de «pedagogías alternativas» y, bajo ese paraguas, se engloba todo lo que salga de la forma clásica de libros-pupitres-maestro director. Se oyen palabras como Montessori, Waldorf, Pickler, proyectos, Reggio Emilia, rincones… y a veces todo parece lo mismo y demasiado… raro.

Si me lees o me sigues en redes desde hace un tiempo sabrás que somos muy de Montessori y crianza respetuosa en casa. Como muchas otras familias, lo somos desde antes de descubrir que tenía nombre eso de dar autonomía, voz y voto a los pequeños. Cuando descubrimos que podíamos formarnos e informarnos porque otros lo habían investigado antes, vimos el cielo abierto y nos colgamos la etiqueta con orgullo.

Ahora bien, esa etiqueta a veces es mal entendida. Es frecuente oir «Bueno, pero lo mismo da una que otra, todas estas pedagogías respetan el desarrollo del niño» Y no es así. Ni todas implican lo mismo a nivel de enseñanza, ni de respeto al desarrollo infantil, ni tienen la misma base científica. Y ahí es donde a mí me pica el «Montessori y Waldorf, tanto monta, monta tanto». No. No es así. Mis hijos no irán jamás a un centro Waldorf y tengo mis motivos fundamentados tanto en mi propia experiencia como tras haber leído sobre este método.

Antes de seguir, esto no es un ataque a nadie y me parece fantástico si alguien decide llevar a sus hijos a un centro Waldorf. Como reza el título del post, Waldorf no va con nosotros, pero si encaja en tu casa, maravilloso. Bendita diversidad que nos ha hecho llegar hasta aquí.

Qué es Waldorf

Waldorf-Astoria era una marca de cigarrillos de principios del siglo XX. Actualmente, es una «pedagogía alternativa», aunque no todos los pedagogos están de acuerdo en incluirla como tal.

¿De cigarrillos a enseñanza?

Emil Molt, dueño de la fábrica de cigarrillos, encargó a Rudolf Steiner que crease una escuela para los niños de los obreros en 1919. A partir de ahí, se fue extendiendo este método de enseñanza, así como las ideas de su creador, ya conocidas antes del colegio.

¿Quién era Rudolf Steiner?

Rudolf Steiner se graduó en 1883 en el Instituto de Tecnología de Viena, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y filosofía.

Desde entonces y en varias publicaciones y conferencias, desarrolló las bases de:

  • la agricultura biodinámica,
  • la pedagogía Waldorf,
  • la medicina antroposófica,
  • la euritmia
  • y la idea de la triformación del organismo social separando vida económica, jurídica y cultural-espiritual.

También escribió teatro, diseñó edificios y fundó varias sociedades para transmitir su ideología.

Pero la aportación más trascendental y decisiva de Steiner fue el desarrollo de la Antroposofía o Ciencia Espiritual Antroposófica, cuya metodología logra trascender los supuestos límites impuestos al conocimiento humano por Kant. Steiner, en “Cómo se adquiere el conocimiento de los mundos superiores” y también en la segunda parte de “La Ciencia Oculta”, habla con detalle de este camino de conocimiento espiritual.

Sociedad Antroposófica en España

En los centros Waldorf no se enseña antroposofía pero tanto la pedagogía como el desarrollo personal de los maestros sí se basan en ella. Aquí se me cae ya el «mito» de que se trata de una pedagogía científica.

Como ideas de la Antroposofía cabe destacar la importancia del desarrollo espiritual del ser humano como fundamento de una vida social, artística y científica sana, el significado del karma y de la reencarnación y sobre todo la figura de Cristo como acontecimiento decisivo y piedra angular para la evolución de toda la humanidad.

Sociedad Antroposófica en España

Cuando Emil Molt le solicitó a Rudolf Steiner la creación de esa escuela, él desarrolló su proyecto educativo basándose en sus conocimientos y creencias. También fue quien formó a los maestros que en ella debían trabajar.

El proyecto incluía novedades interesantes respecto a lo típico de la época:

  • Una escuela para todos, sin separar por sexos o estatus social.
  • Maestros que acompañaban a los alumnos en cada septenio.
  • Una educación integral centrada en las necesidades de los niños.

Generalidades de un centro Waldorf

Aulas y maestros

En los centros Waldorf los niños están divididos por edades en sus clases y la educación se divide en septenios, siendo el mismo maestro-tutor en cada uno de ellos. Se crea así una relación de confianza y especial cercanía entre el maestro y los niños.

Durante el primer septenio (hasta los 6 años) juegan, cantan, cocinan, tejen, escuchan historias… Tienen mayor libertad de movimiento.

A partir del segundo septenio las aulas se organizan como en los centros tradicionales: pupitres con maestro y pizarra al frente. Aún así, defienden respetar los ritmos de los alumnos y sus características individuales. Una de las maneras de hacerlo es clasificándolos por temperamentos.

Arco iris de madera con 6 arcos

Las aulas se pintan en colores suaves según la edad de los niños siguiendo los colores del arco iris, empezando por el rojo y terminando por el lila en el último curso.

¿Qué son los temperamentos?

Hipócrates (siglos V y IV a.C.) estableció que el cuerpo estaba formado por cuatro sustancias o humores: flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra y que su descompensación era causa de enfermedades.

Basándose en los humores y sus «cantidades» en cada persona, Galeno de Pérgamo (siglo II a.C.) estableció una clasificación de las personalidades humanas en temperamentos, con sus fortalezas, debilidades y características físicas acompañantes. Estos temperamentos eran (y son):

– Sanguíneo: predomina la sangre y son personas de humor cambiante.

– Melancólico: predomina la bilis negra y son personas tristes y soñadoras.

– Flemático: predomina la flema y son personas apáticas.

– Colérico: predomina la bilis amarilla y son personas impulsivas de carácter fuerte.

Personalmente, al leer estos párrafos sobre los temperamentos me resulta difícil creer en ellos. Por si acaso, pregunté al psicólogo José Vicente Baeza, del Centro Baeza, y me confirmó que se trata de un modelo obsoleto y que actualmente se utiliza el Modelo de los Cinco Grandes, conocido como Big Five, o el Test de los 16 Factores de la personalidad, o 16PF.

Colores

El hecho de pintar las aulas de determinados colores es porque creen que tienen un efecto en la fisiología y psicología de los niños.

Consideran que según la edad se tiene mayor o menor tendencia a un temperamento y que, por ello, es más recomendable uno u otro color en el aula. También para pintar se recomienda que usen más uno u otro según el temperamento de cada niño.

En los colores y la explicación de su importancia aparecen más ¿mentiras? ¿equivocaciones? ¿ideas sin actualizar? y no solo su relación con los temperamentos. Sostienen que cuando miramos un color nuestro «ojo del cerebro» ve el complementario y eso sirve para equilibrar nuestro interior.

Esto significa que si usamos el rojo para pintar, nuestro interior ve el verde, nuestros órganos «vibran y reflejan» el color verde, armonizando así nuestro temperamento colérico.

Para respaldar esta teoría de «ver» internamente el color complementario al utilizado se propone la actividad de mirar un punto de determinado color durante 1 minuto. A continuación, miramos una superficie blanca y vemos el complementario. De ahí deducen que ese es el color que nuestro cerebro ve. Pero no. Eso ocurre porque «se cansan» los receptores que tenemos en el ojo para ese color y al pasar a la superficie blanca siguen activos los otros. Explicación más completa en este enlace.

Waldorf no es lo nuestro…

Si me conoces o me sigues hace un tiempo, ya te puedes imaginar que esa falta de ciencia en las bases de esta pedagogía hace que Waldorf no encaje en nuestra familia.

También a poco que me conozcas o me sigas sabrás que no escribo para dañar a nadie, y que tampoco lo hago sin haberme informado previamente. En este caso, además de las fuentes que cito aquí, recibí en su día formación como Monitora de tiempo libre basada en las ideas de Steiner sobre la infancia (así lo pone mi libro y así nos lo transmitieron los formadores) y he visitado dos centros Waldorf porque lo valoramos como posibilidad creyendo que se habrían actualizado más.

La semana que viene publicaré la segunda parte de esta entrada, que quedaba demasiado largo, sobre aspectos más concretos de su metodología de aprendizaje.

Más fuentes consultadas y no citadas en el texto

  • Blog De mi casa al mundo.
  • Los cuatro temperamentos del ser humano, por Arturo Torres. Blog Psicología y Mente.
  • Las leyes de la niñez, de Helmut von Kügelgen. Leído en «EL DESARROLLO DEL NIÑO Y LA EDUCACIÓN PREESCOLAR WALDORF«. Un compendio de artículos de la Asociación de la Educación Preescolar Waldorf de Norteamérica.
  • Otra educación ya es posible, de Almudena García. Editorial Litera.

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