Por qué Waldorf no va con nosotros (Segunda parte)

La semana pasada publicaba la primera parte de este post. En ella conté el origen y algunas de las bases de la pedagogía Waldorf y por qué no encajan con nuestra manera de educar.

En el post de hoy puedes leer sobre algunos aspectos de la metodología de aprendizaje durante el primer y segundo septenio. He dejado fuera algunos aspectos como la euritmia y los rituales, entre otros, y me he centrado en aspectos más académicos.

Metodología de aprendizaje

Como decía la semana pasada, la metodología Waldorf defiende adaptarse al momento evolutivo del niño y adaptar el aprendizaje a sus capacidades. Es algo que a todos nos parecerá perfecto, pero la manera de llevarlo a cabo es desde una posición de superioridad del adulto. Éste sabe en qué momento está el niño, qué necesita y por qué. Además, no ha habido una gran actualización de su cuerpo de conocimientos a la par que el avance científico. Es una especie de «todo para el pueblo pero sin el pueblo».

Primer septenio

En el primer septenio, correspondiente a la educación infantil, los niños aprenden mucho por imitación (lo creen en Waldorf y en las demás pedagogías también). Así, cuando llegan, la maestra suele estar haciendo algo y los peques pueden jugar o quedarse a su lado. Pasan la mañana entre juegos, canciones, actividades tipo cocina o costura y cierran el día con un cuento que se repite durante varios días. A esta edad el colegio es como una segunda casa.

Desarrollo de los niños de 0 a 6

Consideran que existe una separación entre el cuerpo (morada física) y el ser del niño, que viene del mundo espiritual. Creen en la reencarnación y en la posibilidad de que los alumnos se manifiesten como «almas viejas y sabias». De esta reencarnación se deriva la necesidad de imágenes en la primera infancia, pues las traen en su mente desde el mundo de los espíritus.

Hablan de unas fuerzas formadoras que hacen crecer al niño y sus «órganos inacabados» centradas en el desarrollo físico hasta el fin de la edad preescolar. A partir de entonces pueden empezar a utilizarse para aprender. Pero aprender a leer/escribir antes de los 7 años tendría como consecuencia una debilitación física porque estas fuerzas son necesarias para el desarrollo orgánico.

Lo explicado en el párrafo anterior se traduce en que no se permite que aprendan a escribir o leer antes del primer septenio. Aunque el niño quiera. Como en otros aspectos, se cree que esos deseos son por no haber sido atendidos correctamente en sus casas, por haber sido expuestos a demasiada información.

Segundo septenio

Ahora que creen que las fuerzas formadoras ya no están tan ocupadas en el desarrollo físico, pueden empezar a aprender conceptos, letras, números… Una serie de características físicas marcan el final de la etapa infantil, como la caída de dientes o el llegarse a la oreja contraria pasando el brazo por encima de la cabeza.

Lecto-escritura

Se concibe su aprendizaje siguiendo un proceso similar al de China o Egipto: del jeroglífico a los signos. Por eso empiezan con dibujos para pasar luego al signo escrito.

Las consonantes (fonemas del mundo) se aprenden a partir de una historia que se repite en días sucesivos con un personaje principal relacionado con esa letra. Dicho protagonista se dibuja en la pizarra y, día tras día, va cogiendo más forma de consonante. Por ejemplo, aprenden la S, a partir de la historia de una serpiente, la R de rey, la D de dragón…

Por su parte, las vocales, consideradas «fonemas del alma», se forman partiendo de gestos de todo el cuerpo que expresan estados de ánimo.

Los fonemas del mundo o del alma es demasiado raro para mí, así que no opinaré. Pero lo de no permitirles aprender a leer/escribir antes de los 6-7 años… No entiendo el por qué si el niño tiene interés, si vivimos rodeados de texto.

Matemáticas

Se aprenden también a partir de historias y canciones en las que practican las cuatro operaciones básicas a la vez. Tanto el cálculo como el conteo es, principalmente, a través de la memorización.

Recordemos que estamos ya en el segundo septenio, que son niños a partir de 6-7 años. ¿Cuántos niños de 5 años son capaces de sumar pequeñas cantidades sin haberles forzado a ello? ¿Cuántos se interesan por escribir números desde los 3-4 años? El desarrollo del aprendizaje de los números y cantidades que te contaba en De la cuna al conteo choca con este retraso en su enseñanza en la pedagogía Waldorf.

Naturales

Se observa aquí cómo ponen al ser humano como centro del universo y ensalzan tiempos pasados como mejores.

En el estudio de los animales los relacionan con los temperamentos, creyendo que los niños se identifican con un animal según su temperamento. Además, comparan extremidades y habilidades animales con las de los humanos con el objetivo de mostrar que el hombre se encuentra

«como extendido por todo el reino animal»

Pedagogía Waldorf, una educación para la libertad, de Frans Carlgren

En el estudio de los vegetales se ensalza la agricultura «tradicional» criticando la lucha contra plagas mediante «venenos». Recordemos que Steiner también fue creador de la agricultura biodinámica, considerada actualmente como una creencia pseudocientífica más que como algo real. Tiene sus seguidores y sus conferencias, como toda pseudociencia que se precie.

Va un paso más allá comparando los eslabones del reino vegetal con el desarrollo del niño. Otro de esos aspectos que no sé muy bien cómo comentar sin que suene demasiado mal, así que cada una que saque sus conclusiones…

Historia

Estudian historia de una manera que, para mí, es curiosa (o rara) también.

El Antiguo Testamento pasa a ser parte del programa de estudios desde tercer curso (dicen que solo algunas historias). Creen que:

  • ofrece una mejor comprensión del mundo occidental,
  • trata maravillosamente «el problema de la autoridad» y
  • el protagonista de todas las historias es el Señor, «obligado a reprender y corregir» a quienes incumplen sus mandamientos o reniegan de él.

Sus castigos son con frecuencia extremadamente duros. Sin embargo, es generoso. No tiene inconveniente en proteger incluso a los que son tercos y han cometido delitos

Pedagogía Waldorf, una educación para la libertad, de Frans Carlgren

“Los documentos religiosos del mundo antiguo dan testimonio de determinadas etapas dentro de las que se ha desarrollado la historia de la humanidad”

(Todo el texto entrecomillado de este apartado es del mismo libro nombrado como origen de la cita anterior)

A partir de los 9 años se les empieza a hablar de profesiones (cómo se ejercía antes, sin medios técnicos). Lo de los 9 años tiene una razón de ser, que te cuento en el próximo apartado.

Personalmente no creo en una educación que hace temer el castigo y que surge, al menos en parte, de un libro perteneciente a una determinada religión. La religión no es historia, es creencia, y me parece maravillosa como tal, pero no para comprender cómo funciona el «mundo occidental».

La crisis del noveno año de vida

Consideran que hasta los 9 años los niños tienen una necesidad instintiva de identificarse con animales, plantas, piedras, nubes, estrellas… Por ello hasta entonces el maestro personifica estos elementos y los hace hablar entre ellos.

También es a partir de los 9 años que se les considera preparados para ir contándoles poco a poco cómo son las cosas en realidad.

Esto de la realidad me recuerda algo que leí: en un centro Waldorf, un niño del 2º septenio preguntó cómo funcionaba la fotocopiadora a una maestra en prácticas. Al ir a responderle la interrumpió una maestra titular y le dijo al niño que había un duende dentro de la máquina que copiaba a toda prisa la hoja que le mostraban.

El papel de los cuentos, fábulas y leyendas

Los fragmentos entrecomillados y citas de este apartado también son extractos del libro Pedagogía Waldorf, una educación para la libertad, de Frans Carlgren.

Los cuentos en que aparecen personajes fantásticos y animales humanizados están muy presentes en Waldorf. Se utilizan como herramientas moralizadoras y para tratar conflictos del día a día.

Hada Waldorf sujeta y tocada por niña con un dedo

Recuerda que creen que los niños son almas reencarnadas que traen imágenes grabadas en su mente desde el mundo de los espíritus y que relacionan animales con temperamentos y atribuyen temperamentos a los niños.

Como decía, una de las funciones de los cuentos es abordar los problemas de la vida, como conflictos con niños que mienten, niños «agitadores» o con agresividad. Para ello, si no se conoce una historia adecuada para solucionarlo, el maestro deberá inventar una.

Dice Steiner “lo que hace tanto efecto sobre los niños … es precisamente el esfuerzo, la ocupación interior del narrador con el ser ‘pecador’ y con su actitud”

Pedagogía Waldorf, una educación para la libertad, de Frans Carlgren

Las fábulas y leyendas se introducen en el segundo curso. Se recomienda alternarlas por el cariz más ridículo y exagerado de los personajes de las fábulas y el más serio y respetable de los de las leyendas. Se plantean las fábulas para conocer el envilecimiento humano y las leyendas (en el libro de la cita anterior solo menciona leyendas de tradición cristiana) para conocer su grandeza.

En el mismo Pedagogía Waldorf, una educación para la libertad, puede leerse lo siguiente (he resumido):

  • Si un niño tiene miedo de los personajes malvados de los cuentos no hay que decirle que no existen. Tenemos que resaltar los personajes buenos, contarle una historia amable al terminar la que le da miedo y decirle que todos los niños están protegidos por ángeles. Sugiere darle una espada de madera y decirle que si un duende se cuela en su habitación, le apunte a la cabeza o le enseñe la cruz y desaparecerá.
  • En ocasiones manifiestan dudas sobre la veracidad de los cuentos “pero son poco profundas” y si el maestro ha elegido cuentos que sean “la expresión de realidades intrínsecas”, puede asegurar con la conciencia tranquila que son reales. Si un niño es verdaderamente escéptico influenciado por su entorno, el maestro deberá explicarle que las imágenes de los cuentos son de otra clase de realidad que las cosas palpables del entorno.

Este último punto en que se culpa al entorno es muy significativo, puesto que, desde su punto de vista, todo lo que sale de sus teorías es influencia del entorno. Y entendemos entorno por su familia, culpables de:

  • Preescolares que se interesan por la lectoescritura o las matemáticas.
  • Niños que no creen en duendes y hadas.
  • Peques que quieren que sus muñecas tengan cara porque las personas tenemos cara (¿sabías que nuestros muñequitos de madera, los que aparecen en la primera parte de este post cuando hablo de los temperamentos, tienen cara a petición de Laia?).

Waldorf no es para nosotros porque…

Entiendo que Steiner hizo un arduo trabajo creando una escuela distinta a las existentes para mejorar la educación de los niños de esa fábrica. Doy por supuesto también que lo hizo incluyendo todo lo que a él le parecía la mejor opción.

Por otra parte, creo que cualquier maestra que se forma en Waldorf lo hace con la mejor de las intenciones y que la gran mayoría adora su trabajo.

También pienso que las familias que siguen esta filosofía de vida (hay mucho Waldorf fuera del horario escolar, pero sería eterno el post) lo hacen porque es la mejor opción en su concepto de la vida y la educación.

Pero si has leído hasta aquí y me conoces un poquito, ya sabrás por qué Waldorf no es para nosotros, pero lo resumo:

  • Su pedagogía no se adecúa a la evidencia científica actual.
  • Tiene creencias y aspectos metodológicos muy desfasados (véase el caso de los temperamentos).
  • En casa no engañamos a los niños, así que los seres fantásticos no existen (por lo que nosotros sabemos). En el post Montessori y Fantasía, el de Nuestra Navidad sin Mentiras o este sobre Halloween puedes leer cómo enfocamos estos temas.
  • Nosotros seguimos el interés de los niños. Si le llaman la atención los trenes con 2 años, le explicaremos cosas sobre trenes y si quiere aprender a escribir con 4 años, se lo vamos a facilitar. La libertad individual sobre el aprendizaje, igual que sobre las creencias, no nos parece discutible.
  • El trasfondo de la antroposofía y demás creencias de Steiner (euritmia, agricultura biodinámica, antropocentrismo, cristianismo «raro»…) crea, a nuestro parecer, una sombra demasiado grande.

Más fuentes consultadas y no citadas en el texto

  • Blog De mi casa al mundo.
  • Los cuatro temperamentos del ser humano, por Arturo Torres. Blog Psicología y Mente.
  • Las leyes de la niñez, de Helmut von Kügelgen. Leído en «EL DESARROLLO DEL NIÑO Y LA EDUCACIÓN PREESCOLAR WALDORF«. Un compendio de artículos de la Asociación de la Educación Preescolar Waldorf de Norteamérica.
  • Otra educación ya es posible, de Almudena García. Editorial Litera.

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