Montessori sí es…

Ambiente preparado, herramientas adaptadas y actividades
forman parte de la filosofía Montessori

La semana pasada publiqué un texto que gustó bastante sobre algunas cosas que se leen sobre el método Montessori y que no son ciertas. A petición de algunas de las personas que os gustó el post, y tras haber hecho encuesta en Twitter e Instagram sobre si publicaba algunos puntos que sí forman parte de Montessori, escribo este post.

Antes de que empieces a leer, ten en cuenta que no soy Guía Montessori, en este aspecto “solo” soy mamá que cría y enseña en casa, y lee mucho, muchísimo. Lo que expongo aquí son mis conclusiones y agradezco cualquier puntualización y comentario sobre ellas. Dicho esto, allá voy…

Un método basado en la ciencia

Maria Montessori estudió medicina, aunque por su condición de mujer sólo pudo acceder a la asistencia de pequeños con algún tipo de patología que eran considerados “no aptos” para vivir y aprender como los niños normotípicos y, a partir de la observación del comportamiento de estos niños y de sus intereses, fue modificando el ambiente y observando su respuesta. Así, descubrió que eran capaces de aprender, que eran capaces de ser más autónomos de lo que les dejaban, y, al aplicarlo a niños considerados “normales”, se vio la misma respuesta. Esto es un estudio científico observacional: se observa y se describe, y además se incluye una modificación en el ambiente y se repite el proceso.
Los estudios observacionales son la base de la evidencia científica, es cierto que son los menos fiables, pero son los primeros en aparecer al querer estudiar algo, pues describen cómo está funcionando algo y, si se introducen cambios, las reacciones a los mismos.
Con el paso de los años, gran parte de las observaciones de Maria Montessori se han visto confirmadas por estudios con mayor nivel de evidencia. Algunos ejemplos son: la importancia de la exploración táctil, el periodo en el que se aprende el lenguaje, el deseo innato de aprender, la capacidad de aprendizaje mediante la observación, la mejor adquisición de conocimientos mediante la manipulación…

Un método para todos

Como he comentado en el apartado anterior, y también lo hice en el post de la semana pasada, Montessori no es…,   esta pedagogía surgió en la Italia de la primera mitad del siglo XX, inmersa en una crisis económica, en un centro para niños con discapacidad, y fue creado por una mujer que, además, no había querido estudiar para maestra, sino que se empecinó en ser médico. Y, como último punto que respalda que es un método para todos, Maria Montessori no quiso registrarlo o patentarlo porque quería que fuese un método para todo el mundo, para mejorar la humanidad a partir de un cambio en la educación, criando niños en base al respeto para conseguir adultos felices que trabajasen por la paz.

Respetuoso con los niños

En todas sus facetas, se les respeta:

  • Como personas completas: no son futuros adultos, son lo que son hoy.
  • Como exploradores y aprendices: facilitándoles un entorno en el que cubrir esas necesidades.
  • Como deseosos de autonomía: permitiéndolos todos los “yo solito” que piden, aunque suponga poner medidas de seguridad o trabajo extra para el adulto.
  • Como imitadores: se les enseña con el ejemplo, lo que yo hago es lo que espero que hagas tú, el adulto modela el comportamiento (modela = es modelo).
  • Sus tiempos: se respeta el tiempo interno de los pequeños. Todos aprendemos a andar, pero cada uno en nuestro momento, y en el resto de aprendizajes, igual, se sigue al niño.
  • Su trabajo: se pone en valor el esfuerzo y el trabajo realizado, poniendo el foco en la tarea, no en el resultado final.

Aplicable por todos

No menosprecio el trabajo de las guías ni de sus ayudantes, ni la formación que reciben. En este apartado me refiero a que la filosofía Montessori podría considerarse casi una filosofía de vida, aunque me suene un poco pedante la expresión, porque es aplicable en todas las actividades del niño: en el dormir, el comer, el lavarse la cara (aquí un post de Papá Montessori sobre ello), la educación emocional, el aprendizaje de normas de convivencia (enlaza muy bien con la disciplina positiva)…
Para llevarlo a la práctica en un aula es necesaria formación específica, por supuestísimo, pero para hacerlo en casa, lo que necesitamos es convertirnos en adultos preparados y esto puede ser, simplemente, mediante ensayo-error y leyendo mucho, sobretodo al principio, y siendo crítico, porque si leemos la fuente original, es decir, a Maria Montessori, hay aspectos que se han actualizado con el avance del conocimiento científico. Un ejemplo de esto último es el control de esfínteres: Montessori consideraba clave los 18 meses, y hoy sabemos que un peque con 3-4 años puede no controlar y entra en la normalidad.

Útil con cualquier niño

Es más sencillo cuando empiezan desde pequeños, porque la norma para ellos es la autoresponsabilidad, pero si lo has conocido con los peques más mayores y quieres ponerlo en práctica, a por ello, se adaptarán porque en todos está el deseo de mejorar.
Y en cuanto a niños con necesidades educativas especiales, además de que nació con ellos, al ser un método que se adapta al peque, también es perfectamente aplicable.

Aprender mejor

Nunca aprenderán más de lo que pueden, ni con ésta, ni con ninguna otra metodología, pero tú, como todos, cuando trabajas en lo que te gusta, trabajas mejor, porque vas a trabajar feliz, porque disfrutas con lo que haces, es probable que al llegar a casa le expliques anécdotas a tu familia sobre el trabajo… Los niños igual, si aprenden aquello para lo que están preparados, que les gusta y, además, de una manera que entienden mejor, dedicándole el tiempo que necesitan a cada actividad, ¿cómo no van a ser más felices y a aprender mejor?.

Un método con normas

Tanto para los adultos, como para los niños, o para considerar una actividad o un material de inspiración Montessori.Todos deben respetar material, instalaciones y compañeros.Los adultos deben respetar el ritmo de cada niño (sigue al niño), observarles, permitir que se equivoquen, intervenir lo mínimo (cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo al desarrollo), y ayudarles a pensar sin culpar (aquí enlaza otra vez con la disciplina positiva, “¿Qué hacemos al terminar una actividad?”, “¿Ese material estaba así cuando lo cogiste?”, “Veo que se ha quedado encendida la luz del baño”, etc)Los pequeños deben respetar el material (una vez terminada la actividad se recoge, se usa para aprender), a ellos mismos (han de decidir qué hacer y responsabilizarse de sus actos), y a los compañeros (si alguien trabaja no se le interrumpe, se ayuda, se colabora).Y por último, para que un material o una actividad sea considerada de inspiración Montessori, debe cumplir lo siguiente:
  • Ser dirigida por el niño. El adulto presenta la actividad y luego el niño ha de ser capaz de reproducirla sin ayuda. Hay que tener en cuenta que las actividades empiezan al coger el material y terminan al recogerlo, así que lo ideal es que el niño sea capaz de hacer todos estos pasos sin ayuda.
  • Aislar la dificultad. Los conceptos se trabajan de uno en uno para que quede fijado el aprendizaje y para evitar confusiones. Por ejemplo, si es una actividad sobre clasificación por tamaño, lo ideal es que todos los elementos tengan la misma forma, porque si no se confunden los conceptos forma y tamaño.
  • Con control de error. Puesto que el niño debe ser capaz de hacerlo solo, también ha de ser capaz de ver si se ha equivocado, así que para el ejemplo anterior, sobre la clasificación por tamaños, va bien que sea un encajable, o que estén las piezas dibujadas y así las siluetas indicarían si se ha equivocado en alguno.
Y hasta aquí mi aportación a lo que sí es Montessori. Si lees los dos post (lo que no es y lo que sí es) creo que puedes hacerte una idea general que te ayude a decidir si quieres profundizar más en esta manera de enseñar y criar. Y, como he dicho al principio, agradezco todas las aportaciones que queráis hacer en comentarios.
Un abrazo y hasta el próximo post.

Por qué no me gusta el Día Escolar de la No Violencia y la Paz

Hoy, 30 de enero, se celebra en muchos centros escolares el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, una jornada creada por Llorenç Vidal, poeta mallorquín, en 1964, para dar apoyo a una educación no violenta. Se celebra este día en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi.
Han pasado 54 años desde que empezó a celebrarse y creo que poco se ha avanzado. Igual ahora no se lanzan tizas a las cabezas de los alumnos, no se les pega con una regla, o no se les castiga arrodillados con los brazos en cruz y libros en cada mano. Digo ahora, porque porque tengo 33 años y cuando iba al colegio vi todas estas situaciones.

Maria Montessori conoció a Gandhi en persona y ambos se profesaban admiración mutua. Ella consideraba que si el niño recibía la atención y el trato adecuados, no tomaría un mal camino al llegar a adulto y, por eso y porque vio que funcionaba a nivel de aprendizaje, creó una manera de enseñar a los pequeños y una serie de materiales que respetan en todo momento al niño, protagonista de su propio aprendizaje y orgulloso de sus logros.
Actualmente en los colegios se sigue oyendo a maestros gritar, siguen poniendo caritas tristes o sonrientes, borrando fichas que a un pequeño de 5 años se le antojan interminables mientras a otro le saben a poco. Esto no educa para la paz.
Padres y madres que defienden el “bofetón a tiempo” o que una colleja de vez en cuando no es dar un mal trato; personas a las que se les revuelve el alma viendo que hay niños muriendo de hambre y a sus hijos o niños a su cargo les dicen “Cómetelo todo, que mira que mal están estos niños”. Esto tampoco educa para la paz.
Nunca, jamás, hacer sentir mal a otro sirve para que esa persona sea mejor. ¿Alguien tiene una jefa que le grite? ¿Te sientes más motivada para hacer tu trabajo después de esos gritos? Yo no, yo me siento motivada a alejarme de esa persona que me hace sentir mal. ¿Crees que tu hijo se siente mejor cuando le gritas? ¿Que tu hija irá mañana motivadísima para tratar bien a sus compañeras porque hoy la han castigado? ¿O estará resentida con ese maestro, además de con sus compañeras?
Creo que la celebración de este día es, en muchas escuelas, como cuando grandes empresas con empleados en condiciones de esclavitud llevan a cabo sus Obras Sociales, no es congruente una cosa con la otra, es una especie de doble moral o un lavado de imagen.
No me gusta que se celebre este día de esta manera. Tendría que celebrarse todos los días, en casa y en el colegio y, al margen de nombres como Waldorf, Montessori, Reggio Emilia, Disciplina Positiva… todos deberíamos intentar:
  • Respetar más a todos los que nos rodean.
  • Respetarnos más a nosotros mismos y dejar de amonestarnos mentalmente cuando nos equivocamos. Es el primer paso para dejar de hacérselo a otras personas. Esa voz que oímos no es nuestra, es de todos los adultos que nos gritaron “Lo haces mal, eres malo, no sabes” cuando éramos pequeños. Y no lo hacíamos “mal”, eran errores, pruebas, intentos.
  • Respetarnos a nosotros mismos y enseñar a los pequeños a respetarse poniendo distancia física y sentimental con toda persona que nos haga daño. No es un castigo hacia esa persona, es una consecuencia de sus acciones.
  • Seguir recordando y dar valor a todo lo bueno de tantas personas que trabajaron (y trabajan) por mejorar el mundo, por la paz.
PD: sé que no todos los maestros y profesores actúan mal, sé que hay muchísimos intentando cambiar el sistema y otros tantos que sin querer cambiarlo son un amor con los pequeños; igual que sé que la gran mayoría de personas le hemos gritado o dado un cachete a un niño o a otro adulto. Esto no es un juicio a nadie, solo un deseo permanente de mejorar como personas.