Enfermedades raras, ¿qué es eso?

Hoy, 28 de febrero es, desde hace 10 años, el Día Mundial de las Enfermedades Raras. Puede parecer un post que se aleja de la temática del blog, pero teniendo en cuenta que casi la mitad aparecen en la infancia y que afecta tanto al desarrollo del niño como a su unidad familiar, además de que soy fisioterapeuta de profesión, no se aleja tanto.

Las enfermedades raras son un conjunto de patologías muy diversas (entre 6000 y 7000 actualmente) que tienen en común que cada una de ellas afecta a pocos habitantes (1 de cada 2000 en Europa), son genéticas en el 80% de los casos, crónicas, comprometen el desarrollo de habilidades en distintos aspectos (sentidos, memoria, aprendizaje, motricidad…) y, incluso, llegan a comprometer la vida de quien las padece en casi la mitad de los casos.
El hecho de que haya pocos afectados por cada una de estas enfermedades hace que se destinen pocos recursos (o ninguno) para su investigación y esto conlleva desconocimiento, ausencia de tratamientos con el objetivo de curar, inseguridad… Incluso en el caso de los profesionales de la salud, ante algunas de estas enfermedades pueden necesitar contactar con especialistas (si los hay) para saber qué camino tomar.
Como puedes imaginar, que diagnostiquen a tu hijo una de estas enfermedades poco frecuentes, generalmente después de meses o años de prueba en prueba, es algo que nadie quiere. No lo quieres porque cuando te dicen el nombre, a pesar de sentir alivio porque ya sabes qué le pasa, también llegan los interrogantes: ¿Y ahora qué? ¿Aprenderá esto o aquello? ¿Hasta cuándo estará con nosotros? ¿Nos necesitará cada vez menos o cada vez más? ¿Y si falto yo, qué será de él? Es un camino muy duro y que nadie desea transitar, pero cuando te toca… qué remedio, solo podemos seguir caminando…
Para acompañar a las familias, y desde las mismas familias en la mayoría de los casos, se han creado diversas asociaciones que suelen recaudar fondos para la investigación, crucial para la prevención, diagnóstico y tratamiento de estas patologías. Algunas asociaciones que conozco (hay muchísimas más) son:

  • Duchenne Parent Project España. Es una asociación contra la distrofia muscular de Duchenne y Becker. En ambas enfermedades se van dañando progresivamente los músculos, que van perdiendo su función de manera progresiva, de una manera más lenta en el caso de la de Becker. En el caso de Duchenne, entre los 2 y los 7 años se diagnostica, sobre los 12 años necesitan silla de ruedas y la expectativa de vida está sobre los 30 años, pero con grandes dificultades que incluyen dependencia total de un cuidador e, incluso, problemas cardíacos (es un músculo) y ventilación mecánica.
  • Asociación piel de mariposa DEBRA. Acoge a los afectados de epidermolisis bullosa, más conocida como piel de mariposa, que provoca una extrema fragilidad de la piel, rompiéndose ésta con formación de ampollas a distintos niveles: superficial, medio o profundo. En el caso de la afectación profunda la cicatrización de las heridas origina retracciones articulares que dificultan el movimiento y pueden aparecer ampollas también en las mucosas (boca y aparato digestivo, vías respiratorias, tracto urinario, córnea e interior de los párpados).
  • FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras). Ofrecen información y orientación a personas con diagnóstico (o sospecha del mismo) y en su web explican que su misión es unir “a toda la comunidad de familias con ER en España, haciendo visibles sus necesidades comunes y proponiendo soluciones para mejorar su calidad de vida, representando sus intereses, defendiendo sus derechos y promoviendo mejoras concretas para lograr su plena inclusión social”. Su lema para este año es “Construyamos HOY para el MAÑANA” y recaudan fondos en este link para destinar a investigación. Por poco que puedas donar, todo suma.
  • Orphanet. Creada en 1997 por expertos en enfermedades raras y una abogada para establecer un registro gratuito de enfermedades raras y medicamentos huérfanos (aquellos que se conocen pero no se producen por no ser rentables). En el año 2000 crearon el portal online, en el que se pueden encontrar los siguientes apartados: inventario de enfermedades raras y de medicamentos huérfanos; directorios de asociaciones de pacientes, de profesionales e instituciones, de centros y consultas de expertos, de laboratorios clínicos que ofrecen pruebas diagnósticas y de proyectos, ensayos clínicos, registros y biobancos activos; además de una colección de informes temáticos.

Así, aunque sea poco frecuente que conozcas a una persona con Distrofia Muscular de Duchenne, es muy probable que conozcas a alguien con una de las 7000 enfermedades poco frecuentes. Y es más que probable que te encuentres con algún stand que pide dinero o vende productos para recaudar fondos para la investigación. A veces desconfiamos, hay tantos casos de personas que se hacen pasar por familiares de enfermos y han estado robando, que una desconfía… Para salir de dudas, puedes consultar tanto en FEDER como en Orphanet si la asociación en cuestión es real, pero no dejemos de ayudar, son nuestros vecinos, familiares, amigos… y hasta te puede tocar a ti o a tus hijos.
Aporta tu granito de arena para mejorar su calidad de vida y para que, en un futuro, puedan prevenirse, tratarse y acelerar el diagnóstico.
Raras pero no invisibles.

Montessori sí es…

Ambiente preparado, herramientas adaptadas y actividades
forman parte de la filosofía Montessori

La semana pasada publiqué un texto que gustó bastante sobre algunas cosas que se leen sobre el método Montessori y que no son ciertas. A petición de algunas de las personas que os gustó el post, y tras haber hecho encuesta en Twitter e Instagram sobre si publicaba algunos puntos que sí forman parte de Montessori, escribo este post.

Antes de que empieces a leer, ten en cuenta que no soy Guía Montessori, en este aspecto “solo” soy mamá que cría y enseña en casa, y lee mucho, muchísimo. Lo que expongo aquí son mis conclusiones y agradezco cualquier puntualización y comentario sobre ellas. Dicho esto, allá voy…

Un método basado en la ciencia

Maria Montessori estudió medicina, aunque por su condición de mujer sólo pudo acceder a la asistencia de pequeños con algún tipo de patología que eran considerados “no aptos” para vivir y aprender como los niños normotípicos y, a partir de la observación del comportamiento de estos niños y de sus intereses, fue modificando el ambiente y observando su respuesta. Así, descubrió que eran capaces de aprender, que eran capaces de ser más autónomos de lo que les dejaban, y, al aplicarlo a niños considerados “normales”, se vio la misma respuesta. Esto es un estudio científico observacional: se observa y se describe, y además se incluye una modificación en el ambiente y se repite el proceso.
Los estudios observacionales son la base de la evidencia científica, es cierto que son los menos fiables, pero son los primeros en aparecer al querer estudiar algo, pues describen cómo está funcionando algo y, si se introducen cambios, las reacciones a los mismos.
Con el paso de los años, gran parte de las observaciones de Maria Montessori se han visto confirmadas por estudios con mayor nivel de evidencia. Algunos ejemplos son: la importancia de la exploración táctil, el periodo en el que se aprende el lenguaje, el deseo innato de aprender, la capacidad de aprendizaje mediante la observación, la mejor adquisición de conocimientos mediante la manipulación…

Un método para todos

Como he comentado en el apartado anterior, y también lo hice en el post de la semana pasada, Montessori no es…,   esta pedagogía surgió en la Italia de la primera mitad del siglo XX, inmersa en una crisis económica, en un centro para niños con discapacidad, y fue creado por una mujer que, además, no había querido estudiar para maestra, sino que se empecinó en ser médico. Y, como último punto que respalda que es un método para todos, Maria Montessori no quiso registrarlo o patentarlo porque quería que fuese un método para todo el mundo, para mejorar la humanidad a partir de un cambio en la educación, criando niños en base al respeto para conseguir adultos felices que trabajasen por la paz.

Respetuoso con los niños

En todas sus facetas, se les respeta:

  • Como personas completas: no son futuros adultos, son lo que son hoy.
  • Como exploradores y aprendices: facilitándoles un entorno en el que cubrir esas necesidades.
  • Como deseosos de autonomía: permitiéndolos todos los “yo solito” que piden, aunque suponga poner medidas de seguridad o trabajo extra para el adulto.
  • Como imitadores: se les enseña con el ejemplo, lo que yo hago es lo que espero que hagas tú, el adulto modela el comportamiento (modela = es modelo).
  • Sus tiempos: se respeta el tiempo interno de los pequeños. Todos aprendemos a andar, pero cada uno en nuestro momento, y en el resto de aprendizajes, igual, se sigue al niño.
  • Su trabajo: se pone en valor el esfuerzo y el trabajo realizado, poniendo el foco en la tarea, no en el resultado final.

Aplicable por todos

No menosprecio el trabajo de las guías ni de sus ayudantes, ni la formación que reciben. En este apartado me refiero a que la filosofía Montessori podría considerarse casi una filosofía de vida, aunque me suene un poco pedante la expresión, porque es aplicable en todas las actividades del niño: en el dormir, el comer, el lavarse la cara (aquí un post de Papá Montessori sobre ello), la educación emocional, el aprendizaje de normas de convivencia (enlaza muy bien con la disciplina positiva)…
Para llevarlo a la práctica en un aula es necesaria formación específica, por supuestísimo, pero para hacerlo en casa, lo que necesitamos es convertirnos en adultos preparados y esto puede ser, simplemente, mediante ensayo-error y leyendo mucho, sobretodo al principio, y siendo crítico, porque si leemos la fuente original, es decir, a Maria Montessori, hay aspectos que se han actualizado con el avance del conocimiento científico. Un ejemplo de esto último es el control de esfínteres: Montessori consideraba clave los 18 meses, y hoy sabemos que un peque con 3-4 años puede no controlar y entra en la normalidad.

Útil con cualquier niño

Es más sencillo cuando empiezan desde pequeños, porque la norma para ellos es la autoresponsabilidad, pero si lo has conocido con los peques más mayores y quieres ponerlo en práctica, a por ello, se adaptarán porque en todos está el deseo de mejorar.
Y en cuanto a niños con necesidades educativas especiales, además de que nació con ellos, al ser un método que se adapta al peque, también es perfectamente aplicable.

Aprender mejor

Nunca aprenderán más de lo que pueden, ni con ésta, ni con ninguna otra metodología, pero tú, como todos, cuando trabajas en lo que te gusta, trabajas mejor, porque vas a trabajar feliz, porque disfrutas con lo que haces, es probable que al llegar a casa le expliques anécdotas a tu familia sobre el trabajo… Los niños igual, si aprenden aquello para lo que están preparados, que les gusta y, además, de una manera que entienden mejor, dedicándole el tiempo que necesitan a cada actividad, ¿cómo no van a ser más felices y a aprender mejor?.

Un método con normas

Tanto para los adultos, como para los niños, o para considerar una actividad o un material de inspiración Montessori.Todos deben respetar material, instalaciones y compañeros.Los adultos deben respetar el ritmo de cada niño (sigue al niño), observarles, permitir que se equivoquen, intervenir lo mínimo (cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo al desarrollo), y ayudarles a pensar sin culpar (aquí enlaza otra vez con la disciplina positiva, “¿Qué hacemos al terminar una actividad?”, “¿Ese material estaba así cuando lo cogiste?”, “Veo que se ha quedado encendida la luz del baño”, etc)Los pequeños deben respetar el material (una vez terminada la actividad se recoge, se usa para aprender), a ellos mismos (han de decidir qué hacer y responsabilizarse de sus actos), y a los compañeros (si alguien trabaja no se le interrumpe, se ayuda, se colabora).Y por último, para que un material o una actividad sea considerada de inspiración Montessori, debe cumplir lo siguiente:
  • Ser dirigida por el niño. El adulto presenta la actividad y luego el niño ha de ser capaz de reproducirla sin ayuda. Hay que tener en cuenta que las actividades empiezan al coger el material y terminan al recogerlo, así que lo ideal es que el niño sea capaz de hacer todos estos pasos sin ayuda.
  • Aislar la dificultad. Los conceptos se trabajan de uno en uno para que quede fijado el aprendizaje y para evitar confusiones. Por ejemplo, si es una actividad sobre clasificación por tamaño, lo ideal es que todos los elementos tengan la misma forma, porque si no se confunden los conceptos forma y tamaño.
  • Con control de error. Puesto que el niño debe ser capaz de hacerlo solo, también ha de ser capaz de ver si se ha equivocado, así que para el ejemplo anterior, sobre la clasificación por tamaños, va bien que sea un encajable, o que estén las piezas dibujadas y así las siluetas indicarían si se ha equivocado en alguno.
Y hasta aquí mi aportación a lo que sí es Montessori. Si lees los dos post (lo que no es y lo que sí es) creo que puedes hacerte una idea general que te ayude a decidir si quieres profundizar más en esta manera de enseñar y criar. Y, como he dicho al principio, agradezco todas las aportaciones que queráis hacer en comentarios.
Un abrazo y hasta el próximo post.

Por qué no me gusta el Día Escolar de la No Violencia y la Paz

Hoy, 30 de enero, se celebra en muchos centros escolares el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, una jornada creada por Llorenç Vidal, poeta mallorquín, en 1964, para dar apoyo a una educación no violenta. Se celebra este día en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi.
Han pasado 54 años desde que empezó a celebrarse y creo que poco se ha avanzado. Igual ahora no se lanzan tizas a las cabezas de los alumnos, no se les pega con una regla, o no se les castiga arrodillados con los brazos en cruz y libros en cada mano. Digo ahora, porque porque tengo 33 años y cuando iba al colegio vi todas estas situaciones.

Maria Montessori conoció a Gandhi en persona y ambos se profesaban admiración mutua. Ella consideraba que si el niño recibía la atención y el trato adecuados, no tomaría un mal camino al llegar a adulto y, por eso y porque vio que funcionaba a nivel de aprendizaje, creó una manera de enseñar a los pequeños y una serie de materiales que respetan en todo momento al niño, protagonista de su propio aprendizaje y orgulloso de sus logros.
Actualmente en los colegios se sigue oyendo a maestros gritar, siguen poniendo caritas tristes o sonrientes, borrando fichas que a un pequeño de 5 años se le antojan interminables mientras a otro le saben a poco. Esto no educa para la paz.
Padres y madres que defienden el “bofetón a tiempo” o que una colleja de vez en cuando no es dar un mal trato; personas a las que se les revuelve el alma viendo que hay niños muriendo de hambre y a sus hijos o niños a su cargo les dicen “Cómetelo todo, que mira que mal están estos niños”. Esto tampoco educa para la paz.
Nunca, jamás, hacer sentir mal a otro sirve para que esa persona sea mejor. ¿Alguien tiene una jefa que le grite? ¿Te sientes más motivada para hacer tu trabajo después de esos gritos? Yo no, yo me siento motivada a alejarme de esa persona que me hace sentir mal. ¿Crees que tu hijo se siente mejor cuando le gritas? ¿Que tu hija irá mañana motivadísima para tratar bien a sus compañeras porque hoy la han castigado? ¿O estará resentida con ese maestro, además de con sus compañeras?
Creo que la celebración de este día es, en muchas escuelas, como cuando grandes empresas con empleados en condiciones de esclavitud llevan a cabo sus Obras Sociales, no es congruente una cosa con la otra, es una especie de doble moral o un lavado de imagen.
No me gusta que se celebre este día de esta manera. Tendría que celebrarse todos los días, en casa y en el colegio y, al margen de nombres como Waldorf, Montessori, Reggio Emilia, Disciplina Positiva… todos deberíamos intentar:
  • Respetar más a todos los que nos rodean.
  • Respetarnos más a nosotros mismos y dejar de amonestarnos mentalmente cuando nos equivocamos. Es el primer paso para dejar de hacérselo a otras personas. Esa voz que oímos no es nuestra, es de todos los adultos que nos gritaron “Lo haces mal, eres malo, no sabes” cuando éramos pequeños. Y no lo hacíamos “mal”, eran errores, pruebas, intentos.
  • Respetarnos a nosotros mismos y enseñar a los pequeños a respetarse poniendo distancia física y sentimental con toda persona que nos haga daño. No es un castigo hacia esa persona, es una consecuencia de sus acciones.
  • Seguir recordando y dar valor a todo lo bueno de tantas personas que trabajaron (y trabajan) por mejorar el mundo, por la paz.
PD: sé que no todos los maestros y profesores actúan mal, sé que hay muchísimos intentando cambiar el sistema y otros tantos que sin querer cambiarlo son un amor con los pequeños; igual que sé que la gran mayoría de personas le hemos gritado o dado un cachete a un niño o a otro adulto. Esto no es un juicio a nadie, solo un deseo permanente de mejorar como personas.

 

Cómo estamos cambiando nuestra alimentación

Imagen de varias hortalizas, una de las claves de la alimentación saludable, en un puesto de mercado

¿Cómo está yendo la Navidad? ¿Muchos excesos? Imagino que los peques de la casa también, es la época… Pero ¿y al volver a la normalidad? ¿Y si los excesos navideños solo han sido por los turrones y en el día a día incluimos cosas que sabemos que no deberíamos? ¿Cómo cambiamos nuestra alimentación?

Bueno, espera, igual no te planteas cambiar nada porque te parece exagerada la preocupación que tienen algunos por la comida sana, si hemos llegado hasta aquí no puede ser tan grave… ¿Seguro? Yo te dejo un par de datos por aquí, por si estás dudando y te ayudan a decidirte: Continuar leyendo “Cómo estamos cambiando nuestra alimentación”

Nuestra Navidad sin mentiras

¡Hola!

Sé que este post puede herir sensibilidades, y no es mi intención, solo pretendo dar a conocer mi visión particular del tema de la fantasía en niños pequeños y dejar por escrito un nuevo post sobre este tema sumándome a otras blogueras que piensan parecido, pues en algunos casos les han llovido ataques, no críticas constructivas u opiniones contrarias, sino ataques personales, por un tema que no hace daño a nadie como es el sistema de creencias en que educamos a nuestros hijos.

Para empezar sé que puede resultar incómodo pensar que mentimos a nuestros hijos porque nos han enseñado desde muy pequeños que mentir está mal, pero si nos remitimos a la definición de la RAE de lo que es una mentira, encontramos, entre otras acepciones, las que siguen:

De mentir.
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabese piensa o se siente.
2. f. Cosa que no es verdadSe leen muchas mentiras en esta novela.
Por lo tanto, decirle a una persona que los Reyes Magos existen, vienen a casa el 5 de enero y dejan los regalos bajo el árbol es mentir porque los regalos los tienes guardados en el armario y los vas a poner tú. No me meto en si crees que en algún lugar del mundo existen todavía estos tres personajes porque forma parte de tus creencias y no soy nadie para juzgar eso.
En casa hemos vivido las dos versiones de la Navidad, mi compañero Daniel creció con la idea de que sí existían hasta que llegó un año en que lo descubrió y yo crecí sabiendo que eran mis familiares quienes ponían los regalos y que todos estos personajes mágicos que suelen formar parte del imaginario popular que se transmite a los niños eran solo cuentos bonitos. Cuando digo todos, me refiero a TODOS, igual que no existían monstruos, no había hadas, ni Ratoncito Pérez, ni flores que hablan, ni Reyes Magos, ni Papá Noel, ni renos que vuelan… Sin saberlo mis padres fueron muy montessorianos en esto.
Cuando hablamos sobre qué les contaríamos a nuestros pequeñuelos, si algún día los teníamos, llegamos a la conclusión de que era mejor contarles siempre la verdad. No nos sentimos cómodos mintiendo y conocemos casos en que cuando han descubierto la verdad sobre estos seres imaginarios se han sentido decepcionados. Creemos que bastantes frustraciones y decepciones trae la vida por ella  misma como para tener que contribuir a ello.
¿Cómo lo ponemos en práctica? Sobre la marcha, como todo… Las dos primeras navidades con Laia no hizo falta explicar nada porque nació en noviembre, así que en la primera tenía mes y medio y en la segunda 13 meses. Por supuesto tuvo regalos, fuimos a ver las luces, a ver a los pajes y a la cabalgata. Lo hacíamos antes de tenerla y seguimos haciéndolo con ella porque forma parte de nuestra herencia cultural.
La Navidad pasada tenía dos añitos y, igual que cuando tenía 13 meses, le fuimos explicando lo que iba a pasar y los por qués históricos se los explicábamos igual que le contamos cuentos de memoria, empezando con “Cuentan una historia…” o “Se cuenta que…” y terminando con un “…y por eso ahora…” Aun así, después de haberle explicado Papá Noel, Tió y Reyes, de decirle que no existían, que solo jugábamos a que eran reales, cuando el Tió llegó a casa y llamó al timbre, ella se asustó. Se asustó tanto de ese tronco sonriente que se puso a llorar y no quiso acercarse. Le volvimos a explicar que no era real, que las patas se las había puesto su padre y la cara se la había pintado yo. Y entonces lo aceptó.
Este año ya tiene tres… Sabe que el Tió no está vivo. Pero le ha enseñado el piso en el que vivimos, le habla, se sabe la canción, le da de comer… Como cualquier otra niña.
Tuvo una sombra de preocupación cuando empezó a ver decoración navideña y imágenes de Reyes Magos entrando por balcones y Papás Noeles por chimeneas. De noche. En casas donde la gente dormía… Y es que, como todas las personas de 3 añitos, ahora sabe lo que es el miedo y teme muchas cosas: quedarse sola, la oscuridad, los monstruos, los extraños que invaden su espacio, el ruido de las motos, el ruido de la batidora (este lo está superando, jeje) Y obviamente tuvo miedo de que unos hombres desconocidos entrasen en casa mientras dormíamos, así que volvimos a explicarle que no es real, que es algo que se hace cada año porque “Se cuenta que…” Este año hemos hablado con ella sobre el solsticio de invierno, el inicio de nuevas cosas, el Tió, y sobre la tradición cristiana, que es la que tiene en su entorno inmediato.
Pero, ¿tiene ilusión por la Navidad? ¿se le iluminan los ojos? ¿Cada vez que vemos un Papá Noel le decimos “es mentiiiiiira”? Sí. Sí. Por supuesto que no. No estamos todo el día diciendo “todo eso que ves no es cierto, son personas disfrazadas”. Nadie se pasa el rato que ve una película o un espectáculo de magia con su hijo diciéndole que eso no es real, solo se dice si surge en la conversación, si pregunta directamente, o si se asusta.
Tiene tanta ilusión que hoy, 24 de diciembre, me ha despertado a las 5 diciendo “¿Ya es de día, mamá? ¿Ya es Navidad? ¿Hoy vamos a cenar a casa de la abu y vendrá Papá Noel a traerme un regalo?” Al decirle “Sí” ha saltado de la cama para ir a abrir la última ventana de su calendario de Adviento.
Tiene tantísima ilusión por participar de esta fiesta, que ha ayudado a escoger regalo para su prima, 9 meses mayor que ella, y un día que fuimos a hacer compra salió corriendo (cosa que nunca hace) y fue a por unas zapatillas de bebé, las trajo y nos dijo que eran para su hermano, que quería regalárselas en Navidad porque él no tiene zapatillas y ella sí. Se equivocó de talla, pero solo tuvimos que hacer ese cambio y aquí tenemos las zapatillas, esperando a que se las traiga el Tió a Lluc (tiene 11 meses, no camina, no necesita zapatillas, pero es el regalo de Laia a Lluc).
Sobre si se lo dirá a algún niño que sí crea, sabemos que puede pasar, igual que podría hacerlo una persona de otra cultura, así que a parte de contarle que hay personas que sí creen, que hay que respetar lo que cree cada uno, y que todos jugamos a que existen, no podemos evitar que ella piensa, deduzca y hable.
Personalmente, siempre he vivido con ilusión estas fiestas, las reuniones familiares, el escoger y envolver regalos para mis hermanas y mis padres, el esperar oír ruidos la noche de Reyes… Creo en la suerte, creo en la magia, pero en la magia de vivir, no en que Papá Noel se cuela por la chimenea. Y eso es lo que queremos transmitirle a ellos, la magia de vivir, de reunirse, de quererse.
Es la segunda vez que escribo este post, espero que no desaparezca como la anterior 😅
Te espero en comentarios, me encantará leer qué opinas sobre nuestra manera de hacer y cómo lo haces en casa, que seguro que es con la mayor ilusión del mundo, igual que todos.
¡Felices fiestas! y que disfrutes la magia de la felicidad cada día, no solo dos semanas al año.

Reseña – Cómo educar con firmeza y cariño

Nueva publicación 🙌🙌🙌 En este caso te traigo una reseña del libro de Jane Nelsen, Cómo educar con firmeza y cariño.

Su autora es psicóloga, educadora, madre de 7 y autora o coautora de 18 libros enmarcados en la misma temática.

El libro del que te hablo hoy trata sobre la disciplina positiva y su aplicación en niños desde unos 3 años hasta adolescentes.
Puede parecer un rango de edad muy amplio, pero los conceptos de disciplina positiva son aplicables a todas las edades y, aunque las herramientas difieran ligeramente según las capacidades que van desarrollando, todos quieren sentir que se les tiene en cuenta y que son importantes.

A lo largo del texto repite varias veces que un niño que se porta mal es un niño desanimado, y que nosotros, como adultos, debemos ser capaces de leer entre líneas y ayudarlos a que recuperen ese ánimo perdido, siempre desde el respeto mutuo, lo que excluye cualquier tipo de castigo.

En cuanto a los castigos, es importante mencionar las consecuencias lógicas, que difieren de las naturales porque estas segundas ocurren sin intervención, mientras las lógicas requieren de un acuerdo previo. Por ejemplo, la consecuencia natural de no recoger los juguetes es que están desordenados, o que alguien tenga un accidente si tropieza con ellos; la consecuencia lógica sería meter los juguetes que queden sin recoger en una caja y recuperarlos pasada una semana. Para que la consecuencia lógica no sea un castigo, tiene que ser respetuosa, razonable, relacionada con el hecho que la provoca y revelada con antelación; si no cumple uno de estos puntos, se convierte en castigo, por lo que lo ideal es reducir su uso al mínimo, priorizar las consecuencias naturales y centrarse en la resolución de conflictos.

Explica la autora que el comportamiento de los niños suele deberse a uno de los cuatro objetivos erróneos (llamar la atención, lucha de poder, venganza o incapacidad) pero que el objetivo real detrás de estos es el de sentirse valorados.

Hacia el final del libro habla también de los objetivos erróneos de los adultos, que tampoco somos perfectos, y si trabajamos sobre nosotros mismos, sobre nuestras creencias y actitudes, es muy probable que mejore la relación que tenemos con los pequeños.

Para conseguir colaboración por parte del niño y mejorar así la convivencia, propone:

  • Tratar los temas importantes en reuniones familiares o reuniones de clase.
  • Dedicar tiempo especial a cada niño y a la familia en conjunto, planeando actividades que nos gusten.
  • Proponer y pactar las soluciones entre todos, no hacerlo por votación porque da la sensación de vencedores y vencidos.
  • Ganarse al niño, no ganar al niño. No debe quedarle sensación de perdedor, sino actuar por decisión propia.
  • Centrarse en los aspectos positivos de la conducta y en los resultados a largo plazo.
  • Buscar soluciones, no culpables ni consecuencias que pueden convertirse en castigos.
  • Implicar a los pequeños en la búsqueda de soluciones.
  • Escucharlos para que te escuchen, pero como en todo, primero hay que dar ejemplo. Igual pasa con el respetarles para que te respeten.
  • Usar preguntas de curiosidad (sinceras, no buscando respuestas cual poli malo). Son preguntas del tipo: ¿Qué crees que podemos hacer para…? ¿Cómo crees que se ha sentido cuando…?¿Te sentirías mejor si…?
  • Hablar desde el yo, no desde el tú. Es mejor decir “Me disgusta tropezarme con los juguetes al entrar en el salón, ¿qué crees que podemos hacer para que yo me sienta mejor?” en lugar de “Eres una desordenada, mira todos esos juguetes por el suelo”
  • La pausa positiva: desde mi punto de vista es arriesgado confundirla con el rincón de pensar. El objetivo es que todos los implicados en un conflicto estén calmados antes de buscar soluciones, aunque en el libro propone que haya un lugar al que se pueda invitar al niño a retirarse, o al que se puede retirar el adulto, es un tipo de mesa de la paz Montessori. A mí, personalmente, me parece bien que exista ese rincón o mesa de la paz, pero el hecho de invitarlos a acudir cuando estamos inmersos en un conflicto creo que puede hacerlo parecer un castigo y prefiero decirle a la niña “Cuando las dos estemos calmadas, lo hablamos, ahora no estoy en condiciones de hacerlo”.

Creo que uno de los puntos a destacar de todo el texto es la siguiente frase: Los niños se portan mejor cuando se sienten mejor. Es un buen resumen a recordar cuando estamos saliendo de nuestras casillas, porque salimos, no nos sacan ellos, por mucho que duela y por muchas cosas que se nos remuevan, cuando no controlamos la situación nos aferramos a lo que aprendimos en nuestros primeros años de vida, y a la gran mayoría de nosotros nos educaron pensando que para que lo hiciéramos bien, teníamos que sentirnos mal. No carguemos a la siguiente generación con esta losa.

¿Habéis leído el libro? ¿Y algún otro sobre disciplina positiva? Os espero en comentarios y en redes sociales 😉

Un abrazo y hasta el próximo post.

Aquí no hay Halloween

Hoy vengo a hablaros de cómo vemos/vivimos en casa la fiesta de Halloween que se celebra mañana.
Algunas personas pueden considerarla una intrusa o “poco de aquí” y que desplaza tradiciones; otros pueden verla como una manera de no hacer una celebración religiosa… Creo que en ambos casos se equivocan.
Tanto si lo llamamos víspera de Todos Santos, como Halloween, o Samhain (y seguro que hay tantos nombres como idiomas), nos referimos al mismo día, y en todos los casos es una festividad que hace cierta referencia a la muerte, al final, y junto a ello a un nuevo principio. El origen es precristiano y, como en muchos otros casos, se cristianizó la fiesta.
En casa no lo celebraremos porque a Laia le da miedo. Cuando empezamos a ver decoración de Halloween ella preguntó y le expliqué que era para una fiesta en la que la gente se disfraza y que parte de la gracia era decorar con lo que veía: telarañas, arañas, fantasmas, calabazas… Y no le hizo ninguna gracia. Le da miedo la decoración, le dan miedo los disfraces, le dan miedo los sustos, hace meses (desde la mudanza) que le da miedo la oscuridad porque piensa que hay monstruos… Lo que no le asusta son las chuches y los chocolates, aunque tengan decoración fantasmagórica, no les hace ascos… y no es el mejor plan, que pase miedo pero se inche a comer “cosas”.
Tampoco he visto necesario “venderle” la fiesta. Siempre le decimos la verdad y es complicado intentar venderle una fiesta en que la gente se viste de fantasma o monstruo como juego pero cuyo origen era que los muertos que cruzaban a este lado no les hicieran daño. No le veo buen futuro a esa conversación.
Así que nada, este año ha caído una calabaza pequeñita de chocolate y ya veremos el año que viene cómo evolucionan los miedos. Eso sí, yo me quedo con las ganas de hacerles disfraces 😂
Disfrutad la noche, no os empachéis (si te viera Basulto…) y hasta el próximo post 😘

Reseña: Una passejada pel parc (Un paseo por el parque)

¡Hola lectora!
Hoy traigo una reseña de un libro que leímos en la biblioteca hace unos días. No lo cogimos intencionadamente, pero me pareció precioso y da para mucho tanto con niños pequeños como mayores.

El título es “Una passejada pel parc”, de Kalandraka, que en castellano sería “Un paseo por el parque”, pero veo en la web de la editorial que los idiomas disponibles son gallego, catalán, euskera y portugués.
Es una historia de 1977 pero de rabiosa actualidad, ya que cuenta una mañana en el parque de dos niños con un progenitor y un perro cada uno. Los perros y los niños, de manera espontánea se acercan y comparten momentos de diversión, mientras los adultos permanecen alejados uno de otro, sin mirarse, cada uno en su mundo. Solo les falta un móvil en la mano para que sea una historia escrita o vivida hoy.
Además de la historia en sí misma, que es un buen punto de partida para hablar sobre el individualismo imperante con niños mayores, el poco texto y las ilustraciones lo hacen ideal para los más pequeños. A Laia le encantaron el Papá Noel jugando a fútbol y un señor paseando un tomate con su correa y todo. Dibujos rebonitos combinados con otros graciosos, de Anthony Browne.
Muy recomendable. Hoy hemos vuelto a la biblioteca y me lo ha pedido, así que pasa el control de calidad de la peque mayor 😀
Si no te quieres perder ningún post, suscríbete dejando tu email y te llegarán recién saliditos del horno, o síguenos en redes sociales, que también los voy compartiendo por ahí.
Un abrazo y hasta el próximo post 😘.

Mesa de estación de verano

Al fin traigo un nuevo post 💃💃
Os enseño nuestra mesa de estación del verano, que tenemos desde principios de agosto montada (más vale tarde que nunca 😀)

¿Qué es una mesa de estación?

Las mesas de estación son un recurso de la pedagogía Waldorf que consiste en una mesa, estantería o rincón decorado con elementos/colores que corresponden a la estación en la que te encuentras.

¿Qué incluye?

En las mesas de estación Waldorf se ponen telas con los colores que identifican la estación como fondo; elementos que podemos encontrar en la naturaleza en esa estación, idealmente que encontremos con el peque en nuestros paseos (frutos, arena, ramas, hojas, flores…); figuras que representan la época del año o festividades que en ella se producen (conejo de Pascua, hadas Waldorf de estación…)

¿Para qué?

Estas mesas de estación sirven para acercar al niño a los ritmos naturales del mundo, al paso del tiempo a lo largo del año y a los cambios que se van produciendo.

¿Qué hace una mesa de estación en un hogar más Montessori que Waldorf?

A pesar de las diferencias existentes entre ambas pedagogías, desde mi punto de vista la mesa de estación es un recurso muy interesante de la pedagogía Waldorf que se asemeja a Montessori porque acerca a los pequeños una realidad difícil de explicar con palabras haciéndola tangible y, por lo tanto, reconocible por los sentidos.
A continuación te cuento qué hemos incluido en nuestra mesa de estación, que no es puramente Waldorf, sino que se adapta más a lo que vivimos nosotros y a la pedagogía científica.

Nuestra mesa de estación

Esta es nuestra primera mesa de estación porque Laia ha empezado a interesarse por el paso del tiempo: se ha dado cuenta de que llueve poco, de que hace calor y le molesta la manga larga y los pies sudan en las botas de agua (las sigue llevando, antes muerta que sin botas)… Es el primer punto que nos distancia de la mesa Waldorf, que se pone por defecto, y en casa ha sido siguiendo los intereses de la niña.
  • En lugar de telas para el fondo, hemos puesto dos murales pintados con colores veraniegos (rojo, azul y amarillo) Para el de arriba le pedí que pintara el cielo y, para el de abajo, el mar. Sobre la mesa, un papel de regalo que envolvía un juguete que le regalaron a Laia a principios de verano. Como es azul y dorado, cuadra bien con el color de la playa.
  • También tenemos una playa hecha con arena decorativa y una bolsita de congelación con gomina, colorante, purpurina y peces y estrellas de papel celofán. En esta foto no se aprecian, pero están.

  •  Hay dos pececillos hechos con el tubo de dos rollos de papel y pintados con acuarela por Laia y un barquito de papel.

  •  Y aquí dos piedras de playa.

Como puedes ver todos los elementos de nuestra mesa de estación nos remiten al mar, y es que viviendo en una isla, nuestro verano incluye mucho mar.
No incluímos seres fantásticos tipo hadas porque no forman parte del mundo que observamos; no hay flores porque ahora mismo no tenemos en casa y hay muy pocas tipo silvestres cerca de casa; y la fruta nos la comemos, así que no es algo fijo ni frecuente en esta mesa 😂
Al ser una representación de la naturaleza, va cambiando, y hay días en que traemos alguna hoja o palito de la calle y se le añade y al cabo de unos días ella misma se aburre de él o lo incluye en algún juego y lo quita de la mesa. Por ejemplo, el domingo encontramos mientras paseábamos el fruto de un ciprés en el suelo y ahora está en la mesa.
Y tú, ¿tienes mesa de estación en casa? ¿Qué incluyes en ella? 
Un saludo y hasta el próximo post 😘